martes, 29 de abril de 2014

Capitulo 14


Me acerqué a la ventana y la cerré para que no entrase más aire frío. Respiré hondo intentando tranquilizarme y me di la vuelta para ir a mi cuarto y coger el móvil, tenía que llamar a la policía, pero mis pies pisaron un libro enorme. Me agaché para cogerlo, cuando lo toqué un destello apareció en unas alas que se hallaban en la portada, era una luz blanca y muy potente a lo que tuve que apartar la mirada. Intenté no gritar aunque no lo logré.
En cuanto la luz pasó volví a fijarme en el libro y con curiosidad, lo abrí pero el timbre volvió a sonar. Resoplé y escondí el libro en mi cuarto para leerlo luego. Y corriendo caminé hacia la puerta.
- ¿Harry? -susurré incrédula- ¿Que...
Él no me dejó hablar más y caminó dentro de la casa. Se dirigió directo al despacho y lo seguí con curiosidad, en cuanto él entró se quedó quieto,sus manos formaban puños .
Me quedé en el umbral de la puerta mientras contemplándole de espaldas mientras veía como su respiración se empezaba a acelerar y sus puños a cerrarse más fuerte. Desde la posición en la que estaba se contemplaba como su espalda se contraía a causa de la fuerza que ejercía en sus manos. Una ola de furia recorrió la habitación a lo que me estremecí, ande hacia el despacio y lo rodeé para tenerlo enfrente.
Sus ojos en vez de ser de ese dulce y juguetón color esmeralda eran de color negros como el carbón, su mandíbula estaba apretada. Me estremecí y con miedo en la voz susurré su nombre pero él no respondió.
Aunque se podía ver que él estaba realmente furioso me cogió de la mano suavemente, con ternura, como si no me quisiese hacer daño.
- Cierra los ojos -dijo con su característica voz ronca-
Hice una mueca con algo de miedo.
- Confía en mí, por favor -susurró para calmarme-
Cerré los ojos y sentí como si un ligero aire me elevase hasta el cielo para volar. Harry me soltó la mano y noté se fue acercando a mi oido.
- Ya hemos llegado -susurró- abre los ojos.
Abrí los ojos lentamente, podía ver una sala totalmente blanca. Distintos muebles color ocre adornaban la habitación que parecía ser una oficina donde gente de diferentes razas habitaban. Los hombres vestían con un traje totalmente blanco y las mujeres bellos vestidos de seda color blanco también.
- ¿Cómo hemos llegado aquí? -pregunté asombrada-
- No te puedo decir nada ___ -respondió-
Un hombre de raza negra se acercó y con un abrazo saludó a Harry.
- Te he traído algo Arthur -sonrió-
- ¿Que hace ella aquí? -preguntó serio-
- La han encontrado -dijo rascándose la nuca-
- Venid
Comenzamos a andar detrás de aquel hombre, en cuestión de segundos todas las personas desaparecieron, solo Harry y yo estábamos en la sala que ahora era totalmente blanca y sin muebles.
- ¿Harry? -pregunté asustada-
Pero él ya no estaba. Las paredes se fueron cayendo una a una con estruendosos sonidos, un fondo negro como su fuese la nada se contemplaba. Y con un grito caí al vacío.

viernes, 4 de abril de 2014

Capitulo 13



Parpadeé unas pocas veces incrédula, no podía creer que se encontrase en mi casa “¿Cómo la había encontrado?” esa pregunta se repetía en mi cabeza hasta que articule las palabras.
- ¿Qué haces en mi casa?
- Venía a ver si has considerado mi oferta -sonrió-
- ¿Cómo la has encontrado?
Se acercó poco a poco a mí y mi ritmo cardíaco se aceleraba con cada paso que el hacía, creía que me iba a besar pero se desvió hasta mi oído.
- Es información confidencial -susurró- sino tendría que matarte
Mi corazón comenzó a latir más fuertemente y mis mejillas a arder. Desvié mi vista hacia abajo para que él no lo notase. Su mano cogió mi barbilla y hizo que lo mirase.
- Es broma -dijo sin perder la sonrisa- pero si es verdad que estás preciosa cuando te sonrojas.
Mariposas salieron de mi estómago como torpedos ¿Cómo que me pasaba esto? No lo entendía. Mi mano viajó hasta su mejilla que se puso colorada al instante e hizo una mueca divertida.
- No vuelvas por aquí -le dije amenazante-
Cerré la puerta de un portazo y levanté la cabeza con orgullo, no iba a dejar que un estúpido como él hiciera que mi corona se cayese, sabía que no era una princesa pero mi orgullo era demasiado grande como para dejarlo. Una melodía sonó, caminé hasta mi habitación y cogí el móvil.
- ____ coge los documentos que hay en el escritorio -dijo mi padre- dejalos en la mesa de la entrada, mañana temprano iré a recogerlo.
Y sin antes de yo decir nada cortó, resoplé resignada y me encaminé al salón donde Niall estaba sentado.
- Niall -lo llamé-
Él me miró
- Tengo que ir un momento al despacho de mi padre a coger un documento en unos segundos vuelvo -volví a hablar-
El asintió y fui de camino al despacho, es más, mi padre nunca me a dejado entrar allí. Abrí la puerta y me quedé asombrada, era una sala amplia donde la luz entraba por un gran ventanal. Las paredes eran blancas y muebles de roble negros menos algunas cosas de colores suaves como los sillones de piel. Cortinas enormes caían y tocaban el suelo con un color seda.
- ¡____! -me llamó Niall-
Olvidándome de los documentos corrí hacia el salón y divisé a Niall
- ____ me tengo que ir mi madre me a llamado y tengo que volver a casa adiós, te quiero -dijo dándome un beso en la mejilla-
- Yo también te quiero -sonreí-
Él salió por la puerta y volví al despacho de mi padre. No podía creer lo que veía, cuadernos y varios papeles caían por la mesa del despacho y por las vitrinas donde antes había libros bien ordenados ahora estaban esparcidos. Miré hacia la ventana que estaba abierta, habían robado los documentos de mi padre.

Capitulo 12


Me puse mi pijama, no me importaba que Niall me viese así, de hecho me había visto de muchas maneras demasiado vergonzosas. Miré mi reloj que marcaba las seis de la tarde, él tendría que estar llegando.
Bajé abajo en cuanto el timbre sonó y abrí la puerta. Ahí estaba él tan guapo como siempre y regalándome una linda sonrisa.
- Bonito pijama -sonrió- me han dicho que los pijamas de ositos están muy de moda
- Se dice hola Niall
- ¿Hola? -levantó los hombros-
- Anda pasa -negué con la cabeza divertida-
Este chico no tenía remedio. Fuimos a mi estudio de música, como siempre mi padre no estaba pero no me importaba. No lo había visto desde el día en el que me peleé con él, no había aparecido por casa.
Entramos por la puerta, la sala estaba dividida en dos partes. La parte en la que nos encontrábamos estaban los paneles de control y dos sillas. Había un cristal y una puerta que separaban las dos partes, en la otra parte de la sala se encontraban los instrumentos y micrófonos aparte de alguna que otra silla.
Nos encaminamos hacia la otra parte de la sala, Niall cogió su guitarra y se sentó al lado del piano. Me senté en frente del piano y lo miré, él estaba sonriente como siempre.
- ¿Componemos alguna canción o la cogemos prestada de algún artista?-preguntó-
* * *
Las horas pasaron y terminamos de ensayar los instrumentos, sentía que mi cabeza iba a estallar en cualquier momento. Estábamos en el salón los dos acurrucados mirando la televisión, cualquiera diría que éramos pareja aunque no era así y ninguno tenía intenciones de serlo.
El timbre sonó, me levanté y miré a Niall.
- Creo que será la pizza -dije mientras me dirigía a la puerta-
Un muchacho ruloso y con ojos jade se encontraba en mi puerta. La ceja que contenía el piercing se elevó, un movimiento muy característico en él y sacó una gran sonrisa. Sus oyuelos aparecieron en su rostro, era perfecta, sus dientes blancos y perfilados se conjuntaba con sus oyuelos que hacía de su sonrisa encantadora.
- ¿Harry? -susurré incrédula-
- Hola -sonrió-

miércoles, 2 de abril de 2014

Capitulo 11



El lunes llegó y con ello las clases. Andaba por los pasillos con mi carpeta en la mano, hoy llevaba algo más casual, unos jeans ajustados, una camiseta básica blanca con el cuello en forma de “V” y como no mis preciadas vans negras.
No había visto a Harry desde entonces y me alegraba, era un chico muy extraño. Parecía unos de esos chicos malos y mujeriegos con su mal humor, pero también tenía una parte de chico bueno y protector aunque un poco raro. No entendía de lo que hablaba muchas veces y se sabía secretos sobre mí que ni Niall ni Step sabían.
Llegué a mi casillero y dejé algunos de mis libros y cogí los de la siguiente hora. Miré mi reloj que marcaba las una y media, esta sería mi última clase. La campana sonó y me encaminé hacia mi próxima clase, música.
Llegué y me senté junto a Niall, le sonreí y miré a la puerta donde el profesor estaba. Dejó sus cosas en su sitio y miró si estábamos todos, cuando comprobó que sí sonrió y comenzó a hablar.
- Bien chicos como ya sabeis este es vuestro último año y por tanto como dije a principio de curso hareis un trabajo que contará la mitad de la nota. El trabajo será por parejas, justamente con la que teneis al lado -Niall y yo sonreimos- Trendreis que cantar o tocar un instrumento, depende de lo que cada pareja quiera hacer y lo expondréis aquí delante de todos. El trabajo será para la próxima semana -se sentó en la silla- podéis empezar.
La clase se llenó de murmullos y me giré para ver a Niall el cual estaba sonriente, yo sabía que él cantaba como un ángel. Tenía una voz preciosa y yo había sido de las afortunadas de escucharla, aparte de su madre.
- ¡Vamos a sacar un diez! -gritó lleno de entusiasmo- ¿Qué canción cantamos?
- Habla por ti Niall -reí- yo tocaré un instrumento
- O algo mejor los dos cantaremos y tocaremos un instrumento -sonrió orgulloso- yo puedo tocar la guitarra y tu... -pensó un poco- podrías tocar un poco de todos los instrumentos que tocas.
- ¡Estas loco!
Para Niall no era un secreto que yo era buena en los deportes, artes y que tocaba distintos instrumentos como la guitarra, el violín, el bajo y el clarinete. No me costaba aprender, para mí era realmente fácil. Pero lo que nunca haría era cantar.
- Tocarás el piano, yo la guitarra y cantaremos -zanjó-
- Eso ya se verá
- ¿En tu casa o en la mía? -me retó-

jueves, 27 de marzo de 2014

Capitulo 10

Parpadeé incrédula de nuevo ¿Qué quería decir que no era como los demás? ¿Acaso estaba metido en un lío serio? ¿Drogas? "Claro que no tonta" dijo mi subsconsciente.
- No te logro entender -susurré incrédula-
- No lo tienes que hacer, al menos no por ahora
- ¿Por qué siempre hablas sobre el futuro?
- No te puedo decir nada ____ , solo que estoy aquí para protegerte y a las personas que te rodean, más bien para protegerlas de ti.
- No soy ningún monstruo Harry deja de decir estupideces -me enfadé-
Mi ira cada vez aumentaba más, mis puños se cerraban con más fuerza y sentía como si energía saliese de ellos. Harry asustado concentró su vista en mis puños y frunció el ceño concentrado.
- ____ tranquilizate -me intentó calmar-
Yo me mostré impasible aunque mi ira se calmó un poco, mis puños se relajaban aunque seguía apretando.
- Por favor -suplicó-
Finalmente accedí y dejé mis manos relajadas, respiré hondo. No entendía que acababa de pasar y era la primera vez que sucedía, nunca había estado tan furiosa. Era como si fuese una persona totalmente distinta aunque intenté no pensar mucho en ello.
-Tenemos que actuar antes de lo que me esperaba -susurró para si mismo- _____ escúchame, tenemos que hablar.
Se acercó a mí y se sentó en una roca. Me miró y dio unas palmaditas en la piedra para que me sentase a su lado. Le hice caso y me miró a los ojos, como si intentase encontrar algún sentimiento. Me lo imaginé con un signo de interrogación en la cabeza como en los comics y reí. Él me miraba mas confundido aún y sonrió pero pronto de volvió serio.
- _____ escucha -me llamo la atención- no te puedo decir por qué, sé que insistirás pero solo debes acceder es por tu propio bien y por el mundo.
- ¿Que quieres decir? No te entiendo
- No lo tienes qu hacer -negó- tenemos que controlar la furia que tienes antes de tu cumpleaños, me habría esperado peto es más poderosa de lo que creía, por poco no puedo controlarla. Esa furia quiere salir de ti ____ , quiere controlarte.
- Estás loco Styles -negué con la cabeza-
Me levanté y camine hacia mi caballo, me subí en él y me marche de allí sabiendo que esta no iba a ser la última vez que vería a Styles.

martes, 18 de marzo de 2014

Capitulo 9



Una luz pasó mis párpados, abrí los ojos lentamente y parpadeé varias veces. Me incorporé y pude contemplar el lago, el agua cristalina y el césped seguían como antes, como si nada hubiese pasado. Miré hacia el cielo y pude ver que estaba anocheciendo, me giré hacia la derecha y pude ver a mi precioso caballo junto a otro.
Era tan negro como el carbón con un precioso signo de un relámpago blanco. Me caminé hacia él y me paré a su lado para contemplarlo mejor. Era un pura sangre, me acerqué para acariciarle la cabeza pero retrocedió.
- Shh tranquilo -susurré-
Me acerqué más a él y logré acariciarle, le miré a los ojos que eran negros como su pelaje que era suave.
- ¿Te has hecho amigo de Snow?-sonreí-
- Es una yegua -dijo una voz ronca por detrás-
Me giré asustada
- ¿Styles?
- No Malik -rió- ¿Quién mas iba a ser?
- ¿Es tuya esta yegua? -pregunté curiosa-
- Si -sonrió- ¿Te gusta?
Asentí -¿Cómo se llama?
- Night
Sonreí
- Oye ____ -se rascó la nuca- tu no estas loca, no necesitas pastillas
Abrí la boca incrédula
- ¿Cómo sabes lo de las pastillas?
Hace unos meses que me pasaban estas cosas, quiero decir, hace cinco meses que me pasaban cosas tan raras como lo que sufrí hace tan solo unas horas. No siempre me pasaba lo mismo, es decir, los latigazos en la espalda eran constantes pero mi entorno cambiaba.
La primera vez que mi padre me encontró desmayada, cuando desperté me puse histérica y se lo conté. Lo único que él hizo fue darme unas pastillas para tomármela todos los días, como si fuese una loca. Pero no funcionaban.
- Hay muchas cosas que se de tí, incluso cosas que ni tu misma sabes -sonrió-
- ¿Qué se supone que tengo que saber?
- No te puedo decir nada, al menos no por ahora -dejó de sonreír-
- ¿Me has seguido?
- No, pero lo que paso hace unas horas es real
- ¿Real? -pregunté incrédula-
- Tan real como que me llaman S -aseguró-
- ¿Cuál es tu nombre?
- Harry
Parpadeé asombrada
- ¿Harry Styles? -completé su nombre-
Asintió
- ¿No me tendrás que matar ahora no? -sonreí-
Él se quedó serio y mi sonrisa se esfumó
- No -negó- pero hay una razón por la que me llaman de esa porfa
- ¿Cuál? -pregunté intrigada-
- No soy como los demás ____.

jueves, 6 de marzo de 2014

Capitulo 8


Al entrar corrí hacia los establos para coger mi preciado caballo llamado Snow. Era un caballo blanco, blanquísimo al que yo tenía desde muy pequeña, prácticamente creció conmigo y cuando me mudé desde Manchester a Londres lloré y pataleé como una niña pequeña hasta que me lo trajeron. Este era mi caballo y nunca lo cambiaría.
Decidí que no lo iba a ensillar, no me hacía falta, me encantaba montar lo salvaje a lo que agradecí que este club estuviese a las afueras de la cuidad. Salí con mi caballo hasta el principio del bosque y me sequé las pocas lágrimas que me quedaban en el rostro. Me quité el velo y lo envolví alrededor del cuello del caballo sin apretar mucho para poder sujetarme.
- Vamos Snow, vamos a divertirnos un rato -susurré en su oído-
Empezó a galopar fuertemente y cada vez más rápido, me encantaba ver como los árboles pasaban frente a mis ojos y desaparecían a mis espaldas, mi cabello bailaba al compás del viento como si fuese una atractiva danza para seducir.
Cerré los ojos fuertemente y disfruté de la fragancia de mi caballo. El aire acariciaba mi cara mientras parecía que me mecía con los suaves galopes. Me daba la sensación de que volaba y lo adoraba, adoraba aquello, me hacía sentir libre.
Pronto llegué a un lago, me paré y me bajé del caballo de un salto. Mis pies tocaron el suelo. Me acerqué al agua, ese lugar era mi preferido. Cuando mis pies tocaron la orilla me senté en una gran roca donde bajé mi mirada para contemplar el agua.
Podía ver mi reflejo a lo que empecé a hacer caras tontas y reí. Miré al cielo y contemplé como algunos rayos de sol bajaban para iluminar el bosque y el lago con el espacio que había entre árbol y árbol. Los pájaros cantaban una dulce melodía. Cerré mis ojos para concentrarme en su cantar y respiré profundo, estaba feliz.
Abrí los ojos despacio para poder disfrutar de nuevo aquel paisaje pero los pájaros dejaron de cantar, la luz desapareció llenándose de negras nubes, el agua se tiñó de rojo, mi corazón se empezó a acelerar y mi cabeza a doler, toqué el agua pero ya no lo era, era sangre.
Mi cabeza daba vueltas e intenté levantarme pero caí de rodillas. Pronto empecé a oír gritos desgarradores, tapé mis oídos y sentí como si en mi espalda diesen latigazos. Chillé de dolor cerrando los ojos. Me incorporé de nuevo para ir hacia mi caballo e irme de allí. La tierra empezó a temblar a lo que caí en mitad del camino. Veía como el suelo se teñía de sangre, de mi sangre. Sentí otro latigazo pero esta vez más fuerte, di un grito de dolor y todo se volvió negro.