Me
acerqué a la ventana y la cerré para que no entrase más aire frío.
Respiré hondo intentando tranquilizarme y me di la vuelta para ir a
mi cuarto y coger el móvil, tenía que llamar a la policía, pero
mis pies pisaron un libro enorme. Me agaché para cogerlo, cuando lo
toqué un destello apareció en unas alas que se hallaban en la
portada, era una luz blanca y muy potente a lo que tuve que apartar
la mirada. Intenté no gritar aunque no lo logré.
En
cuanto la luz pasó volví a fijarme en el libro y con curiosidad, lo
abrí pero el timbre volvió a sonar. Resoplé y escondí el libro en
mi cuarto para leerlo luego. Y corriendo caminé hacia la puerta.
-
¿Harry? -susurré incrédula- ¿Que...
Él
no me dejó hablar más y caminó dentro de la casa. Se dirigió
directo al despacho y lo seguí con curiosidad, en cuanto él entró
se quedó quieto,sus manos formaban puños .
Me
quedé en el umbral de la puerta mientras contemplándole de espaldas
mientras veía como su respiración se empezaba a acelerar y sus
puños a cerrarse más fuerte. Desde la posición en la que estaba se
contemplaba como su espalda se contraía a causa de la fuerza que
ejercía en sus manos. Una ola de furia recorrió la habitación a lo que me
estremecí, ande hacia el despacio y lo rodeé para tenerlo enfrente.
Sus
ojos en vez de ser de ese dulce y juguetón color esmeralda eran de
color negros como el carbón, su mandíbula estaba apretada. Me
estremecí y con miedo en la voz susurré su nombre pero él no
respondió.
Aunque
se podía ver que él estaba realmente furioso me cogió de la mano
suavemente, con ternura, como si no me quisiese hacer daño.
-
Cierra los ojos -dijo con su característica voz ronca-
Hice
una mueca con algo de miedo.
-
Confía en mí, por favor -susurró para calmarme-
Cerré
los ojos y sentí como si un ligero aire me elevase hasta el cielo
para volar. Harry me soltó la mano y noté se fue acercando a mi
oido.
-
Ya hemos llegado -susurró- abre los ojos.
Abrí
los ojos lentamente, podía ver una sala totalmente blanca. Distintos
muebles color ocre adornaban la habitación que parecía ser una
oficina donde gente de diferentes razas habitaban. Los hombres
vestían con un traje totalmente blanco y las mujeres bellos vestidos
de seda color blanco también.
-
¿Cómo hemos llegado aquí? -pregunté asombrada-
-
No te puedo decir nada ___ -respondió-
Un
hombre de raza negra se acercó y con un abrazo saludó a Harry.
-
Te he traído algo Arthur -sonrió-
-
¿Que hace ella aquí? -preguntó serio-
-
La han encontrado -dijo rascándose la nuca-
-
Venid
Comenzamos
a andar detrás de aquel hombre, en cuestión de segundos todas las
personas desaparecieron, solo Harry y yo estábamos en la sala que
ahora era totalmente blanca y sin muebles.
-
¿Harry? -pregunté asustada-
Pero
él ya no estaba. Las paredes se fueron cayendo una a una con
estruendosos sonidos, un fondo negro como su fuese la nada se
contemplaba. Y con un grito caí al vacío.