sábado, 16 de agosto de 2014

Epidólogo



Mis ojos se veían nublados a causa de mis lágrimas que recorrían mi rostro, no veía nada, todo a mi alrededor se encontraba opaco. No podía situarme a causa de que me acababa de despertar, Me limpié las lágrimas con mi blusa y pude ver donde estaba.
Contemplé gracias a unas leves sombras que estaba en una habitación con la persiana bajada aunque entraba una poca luz. Estaba tumbada en una gran cama, esta habitación la había visto antes, Harry.
Me levanté de un salto y pude ver que llevaba aquel vestido, negro ajustado con pequeños rasgos de encaje que mi amiga había escogido para mí, el que llevaba en la fiesta.
Descalza comencé a dirigirme a la puerta en busca de Harry mientras maldecía por mi dolor de cabeza. Oh dios, resaca. Estaba algo aturdida y no comprendía lo que sucedía pero podía asegurar que esto era muy raro.
Llegué a la cocina y lo encontré, estaba de espaldas cocinando. Llevaba unos vaqueros algo gastados y caídos dejando ver sus boxers negros, iba sin camiseta y agradecí a dios por ello, así podía contemplar algunos de sus tatuajes.
Sonreí inconscientemente admirando aquel ángel, mi medio ángel, mi wildgrey. Daba igual como lo llamase porque realmente aquel chico se había metido en mi corazón y no quería dejar escaparlo.
Se giró al escucharme y sonrió cuando me vio.
- Bonita resaca ¿eh? -bromeó-
- ¿Qué a pasado? -susurré mientras me tocaba la cabeza a causa del dolor-
- Te pusieron droga en la bebida
Fruncí el ceño ¿Me estaba tomando el pelo? Eso ocurrió hace más de un mes.
- Muy gracioso Harry -ironicé- Ahora dime que a pasado
- Ya te lo he dicho, has dormido por casi un día entero.
El tiempo se paró y quedé congelada, el tiempo no pasaba, el mundo se vino encima, eso quería decir que todo lo que había sucedido era un sueño que me había creado a droga. Abrí los ojos asombrada.
Nunca había hablado bien con mi padre, él no me quería. No me había peleado con Niall ni habían robado en mi casa, no era danger ni mi padre un ángel oscuro y Harry simplemente no era un wildgrey, no me acosaba y tampoco me quería.
Una lágrima recorrió mi rostro despacio, dolorosamente como si se tratase de espada y tartamudeando con un susurro casi inaudible pregunté.
- ¿Lo que soñé no es cierto?
- Puede que si lo sea, solo que aún no a pasado -sonrió-

Capitulo 31


Me sentía desolada, asustada y preocupada, deseaba no haberme alejado del río pero como tonta que soy, lo hice. Me culpaba y maldecía de todas las maneras posible. Alguien apoyó su mano en mi hombro a lo que giré la cabeza asustada.
- Harry -susurré-
Sonreí dando gracias a dios a que aquel chico me hubiera encontrado en el bosque y me lancé a sus brazos, me impregné con el aroma. Oh dios, lo había echado de menos.
Era cierto que quería huir de todo pero ahora que me daba cuenta, esta era la vida que quería vivir. Por unas horas llegué a pensar que incluso había perdido todo lo que tenía.
Un padre que me amaba sobre todas las cosas y que aunque le doliera tuvo agallas de renunciar a mí para protegerme, una vida que era una aventura y que tenía mucho mas por descubrir, aprender y hacer pero lo más importante, tenía a aquel chico de pelo rizado, ojos jade y sonrisa de ensueño para protegerme.
- ¿Se puede saber por qué saliste corriendo? -dijo enfadado-
- Yo...
- Oh dios ___ ¿Sabes lo que te podía haber sucedido?
- Lo se - asentí-
- ¿Y aún así lo haces? -gritó- ¡Eres una inconsciente!
Abrí los ojos y me deshice de su agarre enfadada ¿Quién se creía para hablarme así?
- ¡No me alces la voz!
Suspiró mas calmado
- Lo siento, estaba tan preocupado por ti ___ -susurró- Pensaba que te perdía
Mi corazón voló a mil y mi boca se secó mientras analizaba aquellas palabras que había dicho, aquel chico siempre me hacía sentir este tipo de sentimientos y aunque odiase decirlo, me había enamorado de Harry.
- Te quiero ___ , no soportaría perderte.
Mi mundo se levantó y una manada de elefantes comenzaron a correr por todo mi estómago, se había declarado, me amaba. Intentaba articular palabras pero no conseguía decir nada. Estaba anonadada.
- Yo también te quiero Harry -sonreí-

sábado, 9 de agosto de 2014

Capitulo 30




Abrí los ojos sorprendida por sus palabras preguntándome si yo sería capaz de conseguir aquello. No, era imposible aquello era algo que nunca había visto en mi vida.
Puse mi mano a la altura de mi pecho de la misma forma que el rizado hace tan solo unos segundos y comencé a tensar los dedos ligeramente y cada vez más fuerte hasta que comenzaron a dolerme.
No podía aunque lo seguía intentando. Toda la musculatura de mi brazo comenzaba a tensarse de la misma forma hasta que el dolor se convertía en ardor.
Relajé la mano y la bajé resignada. Miré a Harry y negué con la cabeza diciendo que no podía, esto era imposible. Él solamente sonreía para darme ánimos de volver a hacerlo.
Pero no quería volver a intentarlo porque yo no era capaz, yo no era la chica que buscaban. No era danger, se habían equivocado de persona. Estaba harta.
Comencé a caminar hacia el entrante del río mientras Harry gritaba mi nombre pero no le hacía caso, quería escapar de todo. Para mí era demasiada información en poco tiempo, me sentía exhausta y aunque me contaba admitirlo tenía ganas de llorar.
El bosque se apoderó del paisaje dejando ver altos árboles que parecían no tener fin, se podía apreciar la melodiosa voz del río. No me paraba, estaba escapando de Harry, mi padre, los ángeles y el mundo.
Mis piernas flaqueaban ligeramente, estaba cansada debido a que llevaba horas caminando. No tenía reloj para determinar la hora con exactitud pero debido a la poca iluminación del bosque, podría decir que el sol se estaba escondiendo.
Me senté en el tronco de un árbol derrotada, ya no podía escuchar el río, aparentemente me había alejado de el sin darme cuenta. Miré alrededor mía pero no sabía donde estaba.
Suspiré, aunque no lo mostraba, estaba realmente asustada, mi cabeza me daba vueltas e intentaba pensar pero no podía, estaba bloqueada.
Lágrimas comenzaron a caer de mis ojos como cascadas, había aguantado demasiado todo este tiempo. Había que admitirlo yo era una chica sensible y por mucho que pareciera fuerte no lo era.
Pero ahora mismo me importaba una mierda lo que me sucedía porque en este instante tenía un problema mayor y es que estaba perdida.