sábado, 9 de agosto de 2014

Capitulo 30




Abrí los ojos sorprendida por sus palabras preguntándome si yo sería capaz de conseguir aquello. No, era imposible aquello era algo que nunca había visto en mi vida.
Puse mi mano a la altura de mi pecho de la misma forma que el rizado hace tan solo unos segundos y comencé a tensar los dedos ligeramente y cada vez más fuerte hasta que comenzaron a dolerme.
No podía aunque lo seguía intentando. Toda la musculatura de mi brazo comenzaba a tensarse de la misma forma hasta que el dolor se convertía en ardor.
Relajé la mano y la bajé resignada. Miré a Harry y negué con la cabeza diciendo que no podía, esto era imposible. Él solamente sonreía para darme ánimos de volver a hacerlo.
Pero no quería volver a intentarlo porque yo no era capaz, yo no era la chica que buscaban. No era danger, se habían equivocado de persona. Estaba harta.
Comencé a caminar hacia el entrante del río mientras Harry gritaba mi nombre pero no le hacía caso, quería escapar de todo. Para mí era demasiada información en poco tiempo, me sentía exhausta y aunque me contaba admitirlo tenía ganas de llorar.
El bosque se apoderó del paisaje dejando ver altos árboles que parecían no tener fin, se podía apreciar la melodiosa voz del río. No me paraba, estaba escapando de Harry, mi padre, los ángeles y el mundo.
Mis piernas flaqueaban ligeramente, estaba cansada debido a que llevaba horas caminando. No tenía reloj para determinar la hora con exactitud pero debido a la poca iluminación del bosque, podría decir que el sol se estaba escondiendo.
Me senté en el tronco de un árbol derrotada, ya no podía escuchar el río, aparentemente me había alejado de el sin darme cuenta. Miré alrededor mía pero no sabía donde estaba.
Suspiré, aunque no lo mostraba, estaba realmente asustada, mi cabeza me daba vueltas e intentaba pensar pero no podía, estaba bloqueada.
Lágrimas comenzaron a caer de mis ojos como cascadas, había aguantado demasiado todo este tiempo. Había que admitirlo yo era una chica sensible y por mucho que pareciera fuerte no lo era.
Pero ahora mismo me importaba una mierda lo que me sucedía porque en este instante tenía un problema mayor y es que estaba perdida.

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