Una
luz pasó mis párpados, abrí los ojos lentamente y parpadeé varias
veces. Me incorporé y pude contemplar el lago, el agua cristalina y
el césped seguían como antes, como si nada hubiese pasado. Miré
hacia el cielo y pude ver que estaba anocheciendo, me giré hacia la
derecha y pude ver a mi precioso caballo junto a otro.
Era
tan negro como el carbón con un precioso signo de un relámpago
blanco. Me caminé hacia él y me paré a su lado para contemplarlo
mejor. Era un pura sangre, me acerqué para acariciarle la cabeza
pero retrocedió.
-
Shh tranquilo -susurré-
Me
acerqué más a él y logré acariciarle, le miré a los ojos que
eran negros como su pelaje que era suave.
-
¿Te has hecho amigo de Snow?-sonreí-
-
Es una yegua -dijo una voz ronca por detrás-
Me
giré asustada
-
¿Styles?
-
No Malik -rió- ¿Quién mas iba a ser?
-
¿Es tuya esta yegua? -pregunté curiosa-
-
Si -sonrió- ¿Te gusta?
Asentí
-¿Cómo se llama?
-
Night
Sonreí
-
Oye ____ -se rascó la nuca- tu no estas loca, no necesitas pastillas
Abrí
la boca incrédula
-
¿Cómo sabes lo de las pastillas?
Hace
unos meses que me pasaban estas cosas, quiero decir, hace cinco meses
que me pasaban cosas tan raras como lo que sufrí hace tan solo unas
horas. No siempre me pasaba lo mismo, es decir, los latigazos en la
espalda eran constantes pero mi entorno cambiaba.
La
primera vez que mi padre me encontró desmayada, cuando desperté me
puse histérica y se lo conté. Lo único que él hizo fue darme unas
pastillas para tomármela todos los días, como si fuese una loca.
Pero no funcionaban.
-
Hay muchas cosas que se de tí, incluso cosas que ni tu misma sabes
-sonrió-
-
¿Qué se supone que tengo que saber?
-
No te puedo decir nada, al menos no por ahora -dejó de sonreír-
-
¿Me has seguido?
-
No, pero lo que paso hace unas horas es real
-
¿Real? -pregunté incrédula-
-
Tan real como que me llaman S -aseguró-
-
¿Cuál es tu nombre?
-
Harry
Parpadeé
asombrada
-
¿Harry Styles? -completé su nombre-
Asintió
-
¿No me tendrás que matar ahora no? -sonreí-
Él
se quedó serio y mi sonrisa se esfumó
-
No -negó- pero hay una razón por la que me llaman de esa porfa
-
¿Cuál? -pregunté intrigada-
-
No soy como los demás ____.
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