Me
incorporé y pude contemplar que estaba en mi enorme cama sin
entender como pude llegar hasta este lugar, me toqué la cabeza
dolorida mientras me quitaba aquel paño caliente. Me miré al espejo
que tenía en frente de mi y vi como llevaba mi pijama. Unas voces se
escuchaban cada vez mas alto pudiendo escuchar dos voces muy
conocidas por mi.
-
No puedo creer lo que has hecho Harry -oí la voz de mi padre-
-
Van a por ella señor Moore -comentó Harry-
Mi
cuerpo se tensó y pronto desvié mi mirada hacia la puerta donde
seguramente estarían ellos dos discutiendo.
-
Yo puedo entrenarla y protegerla -añadió Harry-
Silencio
y solamente silencio se escuchaba. Mi corazón comenzó a latir
fuertemente y mis manos a temblar con tan solo de pensar aquello. No
podía imaginarme a Harry tan cerca de mi.
-
Sabes mi respuesta Harry -habló mi padre finalmente-
-
¿Por qué no puedo? -protestó-
Reí
tapándome la boca por aquel acto en el que parecía un niño de
cinco años.
-
No puedo permitir que lo sepa -dijo mi padre-
-
¿Y ocultarle la verdad? -preguntó-
Y
en aquel instante el tiempo se paró y mi corazón dejó
aparentemente de latir.
-
Ya basta mi respuesta es no -sentenció mi padre- Has puesto en
peligro a mi hija y eso no te lo perdonaré.
-
Ellos no son malos Roland, solo aplican las normas
-
Vete de mi casa
-
El odio te come Moore -escupió Harry-
Quedé
asombrada por aquellas palabras que dijo mi padre las cuales se
repetían en mi cabeza una y otra vez “Has puesto en peligro a mi
hija y eso no te lo perdonaré”. No podía creer que aquella
persona que nos abandonó a mi madre y a mí y después de tantos
años despreciándome dijera aquellas palabras.
Unos
segundos después oí un portazo y unos pasos dirigiéndose hacia mi
puerta y cerré los ojos para disimular que aquella conversación no
hubiese pasado por mis oídos. En poco tiempo sentí como alguien se
sentaba en mi cama y me tocaba la mejilla con delicadeza.
-
¿Como he llegado aquí? -pregunté abriendo los ojos-
Podía
ver como mi padre me contemplaba mientras respondía.
-
Has tenido otra alucinación ___ , se que no te tomas las pastillas
“Mentiroso”
-dijo mi subconsciente-
-
¿Sabes? Eres igual que tu madre-dijo con ternura-
Mi
odio hacia él se disparó y empecé a procesar cada una de las
millones de situaciones en las que él nos nombraba a mi madre y a mí
con asco. Mi puño se cerró y comencé a notar como mi musculatura
se iba tensando y sin pensar contesté.
-
No se te ocurra ni mencionarla bastardo hijo de puta
Él
no respondió.
-
No puedo creer que después de todo lo que has hecho hagas como si
nada hubiese pasado.
-
___ - me llamó-
-
¿Como eres capaz?
-
___ - volvió a llamarme-
En
ese momento recordé las últimas palabras de Harry antes de salir
por la puerta dando un portazo.
-
No tienes vergüenza, Harry tiene razón el odio te come.
-
¡___! -gritó-
Me
callé, cerré la boca como si la vida me fuese en ello. Mi padre me
levantó la mano y cubrí mi rostro con mis manos con miedo mientras
temblaba. Esperé unos segundos pero su mano no llegó a tocar mi
pequeño cuerpo. Aparté mi mano y abrí los ojos despacio
contemplando como mi padre estaba parado mirándome con los ojos
cerrados mientras cerraba sus puños.
-
No me vuelvas a hablar así
Asentí.
-
No quiero que vuelvas a ver a Harry
Dijo
mientras salía por la puerta
-
Y es una orden -sentenció cerrándola-
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