Desvié
mi mirada hacia mi padre el cual abrió los ojos con sorpresa y
miraba a Harry desconcertado, por otro lado el joven chico de pelo
rizado se mantenía inmóvil y sin ningún indicio de sentimiento.
-
Ella sabe que no soy humano Roland, ella sabe que hay algo escondido
en su vida -dijo Harry despacio-
Chasqueé
la lengua y contemplé los ojos esmeraldas del muchacho, aquella
mirada carecía de vida cosa que me extrañó ya que la vitalidad de
él era de gran envidia.
Mi
padre después de un minuto nos hizo una señal para que nos
sentásemos en los sillones de piel blancos del salón y cuando lo
hicimos no dudé en hablar por primera vez desde que sacamos el tema.
-
¿Qué está pasando? ¿Qué me ocultas papá?
Era
la primera vez que lo llamaba así aunque lo dije fríamente , nunca
me había atrevido a llamarlo de esa forma. No dijeron absolutamente
nada, mi padre se removió incómodo y Harry por otra parte puso un
libro bastante grande y grueso, con detalles blancos y negros con
unas alas en su portada.
El
libro -pensé-
-
Encontré esto en manos de su hija creo que lo mejor es que se lo
expliquemos con ayuda del libro, le será más fácil para procesar
la información -explicó el ojiverde- Deberías decírselo tú -le
habló a mi padre-
Mi
padre asintió y se relamió los labios para dejar el libro a un
lado.
-
Creo que con mis palabras sabré explicarme Harry
Miré
a mi padre a los ojos al igual que él a mí, luego apartó la mirada
al suelo y juntó sus manos con nerviosismo para comenzar a hablar.
-
Nunca creí que iba a tener que explicarte esto tan pronto ___.
Nosotros no somos humanos -se mordió el labio- somos de una raza
mucho más desarrollada bueno realmente no somos una raza somos... es
complicado de explicar.
Con
frustración llevó sus manos a la cabeza mientras susurraba cosas
que no podía llegar a oír, nunca lo había visto de esta forma y
aquello me rompía el corazón. Quisiese o no, era mi padre.
Puse
mi mano en su rodilla para apoyarlo, instantáneamente me miró
sorprendido y me dirigió una sonrisa de agradecimiento.
-
Tranquilo -susurré-
Suspiró
y comenzó a hablar.
-
Tú realmente no tenías alucinaciones ___. Son cosas que suelen
pasar cuando te vas a transformar, quiero decir que...
Me
miró.
-
Mejor voy a empezar por el principio. En el universo hay millones de
habitantes pero todos somos iguales, los humanos no saben que
realmente existimos, somos ángeles ____. Hace muchos años Dios creó
a los humanos y con ellos nacimos nosotros, fuimos creados para
protegerlos. Pero no todos somos iguales ___ que no te mientan. Hubo
una guerra porque algunos no estaban de acuerdo con las normas de
amor que se crearon. El reino se dividió en dos, los luces apoyan al
amor mientras que los oscuros quieren violencia. En la guerra los
luces vencieron y nunca se volvieron a hablar diplomáticamente entre
nuestros reinos. Pero un día un ángel luz, tu madre -sonrió al
recordarla- Ella se enamoró de mí y yo de ella,fui un oscuro___.
Todas las noches nos encontrábamos en la frontera donde ambos reinos
se diferenciaban. Pero nos descubrieron y nos separaron.
Mi
corazón palpitaba fuertemente y mi boca se secó, no lograba
articular palabra alguna. Miré a mi padre y luego a Harry que
permanecían atentos para ver mi reacción.
-
¿Soy un ángel? -tartamudeé-
-
No -negó Harry-
Fruncí
el ceño.
-
Cuando un humano y un ángel tienen un hijo se obtiene un wildwrey,
muy pocos logran tenerlos. Que un ángel se enamore de un humano es
imperdonable y cuando se descubre se castiga cortando las alas de el
ángel condenándolo a vivir en la tierra para siempre sin tu amante.
-
Pero ni tú ni mamá sois humanos -me extrañé-
-
Tienes razón ___ -dijo Harry- tu no eres ninguna de esas cosas,
digamos que eres algo que nunca se han visto. Los ángeles que se
enteraron de tu existencia hace poco te llaman Danger.
-
Harry ¿eres un ángel? -pregunté-
-
No, soy un wildgrey y dentro de poco tu mentor y profesor de combate
¿Preparada para lo que se avecina?
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