Abrí
la puerta de mi casa, dejé a Harry pasar y después crucé el
humbral para luego cerrar la puerta despacio. Aún no podía
explicarme nada de lo que estaba sucediendo.
Contemplé
al chico que estaba a mi derecha y él me miró apoyándome, sabía
que para mí esto era difícil. Iba a descubrir la verdad y eso me
asustaba.
Ya
no habría más mentiras, no tendría que pasarlo mal intentando
descubrirlas. Iba a saber absolutamente todo y aunque me agradaba ese
hecho, estaba totalmente asustada.
-
Tu puedes ___ -me animó-
Con
voz temblorosa grité el nombre de mi padre, Harry puso la mano en mi
hombro y lo apretó suavemente. Al cabo de unos segundos mi padre
apareció maldiciendo.
-
¿Me puedes decir como te han podido expul...-nos miró-...sar?
Frunció
el ceño y yo me llevé las manos a la boca desconcertada ¿Me habían
expulsado? No podía creermelo, nunca me metía el líos y justamente
me metí el último año.
-
¿Qué hace él aquí? -preguntó-
-
¿Me han expulsado? -le interrumpí-
Él
asintió.
Parpadeé
arias veces incrédula y miré a Harry que nos contemplaba expectante
muy metido en la conversación. Le daría unas buenas palomitas y
una refrescante bebida para que disfrutase del espectáculo, nótese
mi ironía.
-
No has perdido el curso gracias a mí ____ ¿Cómo se te a ocurrido
correr por los pasillos como una loca y empujar a todo el personal
que se encontraba delante? ¡Y encima escaparte de clase! Y si le
sumas que no has ido a la reunión ¿Se puede saber dónde estabas?
¿Y por qué está aquí Harry? -gritó mi padre exasperado-
Comprendía
a mi padre pero eso no quitaba el hecho de que se preocupase de mí.
Había estado desde el primer momento escapando de su labor como
padre y no la podía hacer ahora.
-
No me grites -gruñí enfadada-
-
Señor Moore -dijo Harry intentando calmar el ambiente- He venido
porque debemos explicarle una serie de cosas a su hija.
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