martes, 8 de julio de 2014

Capitulo 27



Abrí los ojos perezosamente, escasos rayos de sol se filtraban por la ventana. Refunfuñé y me tapé la cara con la almohada de mi cama, aspiré su aroma, Harry.
Olía a aquel olor varonil, una suave mezcla entre menta y algo dulce que no sabía decir. Era él, era Harry. Adoraba aquel olor tan característico, me hacía sentir tranquila.
Anoche él me tuvo que arropar y quedarse conmigo un rato hasta que me calmara, me abrazó y que caí rendida en los brazos de Morfeo. Sonreí inconsciente de lo que aquel chico me hacía sentir, nunca dejé a ninguno entrar en mi habitación aparte de Niall, él era un caso especial.
Caí en la cuenta de que no me había perdonado, estaba tan centrada en lo que me estaba pasando que se me olvidó por completo. Era una egoísta e irresponsable. Susurré un mierda y miré el reloj, eran las doce del mediodía.
Me levanté maldiciendo por la hora y me vestí con unos vaqueros cortos, una camiseta ceñida al cuerpo color pasión y como no, unas convers del mismo color que el pantalón.
Bajé lo más rápido que pude por las escaleras, estaba decidida a ir a casa de Niall a hablar con él, pero no sin antes desayunar. Cogí la leche del frigorífico y bebí del cartón.
Sabía que no era muy refinado pero tenía prisa y no estaba dispuesta a esperar mucho más para reconciliarme con mi mejor amigo, aquella persona que me había ayudado tanto. Y yo, no iba a darle la espalda.
En unos segundos me encontraba dispuesta a salir por la puerta cuando me acordé de que tenía que avisar a mi padre, subí a la planta de arriba y llegué hasta su despacho, aquel que había sido destrozado tras el robo.
Ahora estaba perfectamente ordenado, pero la ventana había sido tapiada. No podía evitar pensar que era mi culpa aquel robo, sabía que buscaban algo relacionado conmigo. Los ángeles me tenían miedo, pero no sabía por qué, todo era bastante confuso.
Dirigí la mirada hacia mi padre, estaba sentado en su silla mirando unos papeles. Me miró y sonrió con brillo en los ojos, aquel brillo paterno que tanto había deseado encontrar en él.
Ya no estaba enfadada, me había dado cuenta que ni siquiera era musulmán, todo era una gran mentira, una historia que se había inventado para ocultarme. Pero al igual que esa mentira se había inventado muchas otras como la que me odiaba o la de que cuando nací, no me quería.
A él le dolía haberse perdido tantos años de mi vida y haberme escuchado llorar por su culpa, lo sabía. Ya me lo había dicho anoche, y estaba dispuesta a perdonarle.
- Papá voy a ver a Niall -informé-
- Esta bien pero recuerda que esta tarde verás a Harry -dijo levantándose y acercándose a mí- Va a prepararte para que desarrolles tus dotes como Danger.
Asentí y me besó la frente.
Ahora y más que nunca estaba dispuesta a saber más de mi vida.

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